jueves, 17 de julio de 2008

Una sorpresa

Aunque el trabajo ultimamente no me lo permite demasiado, llevaba pensando unos días en escribir algo sobre la revolución hormonal, que ha resultado ser todo un descubrimiento, pero los últimos acontecimientos (aunque escribo con casi dos semanas de retraso) me han obligado a cambiar de tercio.

Para empezar vamos a cambiar el orden... primero la eco :)


La verdad es que ahora que puedes comparar las primeras ecos con ésta te das cuenta de todo lo que ha crecido. Ya se le ve fenomenal y la silueta se intuye perfectamente. Pero aun así las ecos siguen siendo una imagen bastante chunga y, claro, yo como soy el perpetrador me hace mucha ilusión y me emociona, pero para cualquier hijo de vecino no dejará de ser un borrón cualquiera.

Y efectivamente es que no todo es la foto. Allí fuimos mi nena y yo a ecografiarnos, súbete ahi arriba, gelatina por aquí, ecógrafo por allá, pim pam...

Es complicado explicar lo que sentimos, era increíble, de verdad. No solo el bebé era más grande y se veía mejor, sino que ¡no paraba de moverse! Obviamente jamás le habíamos visto así, levantaba los bracitos, se ponía las manos en la cabeza, se daba media vuelta... estábamos tan alucinados que no éramos capaces ni de abrir la boca para decir nada...

No sé cómo reflejar en palabras las cosas que sentimos en ese momento. Traíamos mil preguntas preparadas para salir de ciertas dudas y ni siquiera fuimos capaces de acordarnos de preguntarlas en ese momento... vamos... ¡que ni si quiera se nos ocurrió preguntar si era niño o niña!

Con una sonrisa tontorrona en la cara nos metimos en el coche y nos fuimos a casa, a ninguno de los dos se nos ocurrió decir nada en todo el trayecto, fue luego en casa cuando comentamos la jugada y tanto ella como yo no nos acabábamos de creer lo que habíamos visto.

Ella no lo sabe (seguramente ahora si) pero esa noche casi no pegué ojo... no podía dejar de mirarle la barriga. ¿Qué estará haciendo ahora?