viernes, 30 de mayo de 2008

La segunda (primera) visita al ginecólogo

Y llegó el gran día. Solo han sido 5 días de espera pero parecían una eternidad. Estos días han sido la mar de entretenidos, el hecho de que tal vez te vengan dos de golpe da mucho juego para pensar... para pensar y para asustarte, pero tengo que reconocer que había llegado a un momento en el que casi me apetecía tener un par :)

Antes de nada: hemos cambiado de ginecólogo. El anterior no era malo ni nada parecido, todo lo contrario, era muy bueno y muy simpático, pero nos gustaba la idea de que nos asistiera el parto el ginecólogo que nos siguiera el embarazo. Desde el punto de vista médico no tiene mucho problema, pero la cercanía personal del que te ha visto durante 9 meses siempre se agradece, sobre todo en un momento en el que te cargarías al cabrón que te dejó embarazada (ese soy yo). Así que nos informamos un poco y hemos encontrado otro ginecólogo y además nos ha prometido asistirnos al parto la segunda mejor matrona del mundo mundial... la segunda porque la primera es mi mamá, claro :)

Llegamos a la Clínica Santa Elena después de las carreras habituales porque siempre llegamos justitos de tiempo, nos sentamos en la sala de espera y nos empezaron a temblar las piernas. ¡La señora que estaba en la sala de al lado, en menos de media hora nos iba a decir si ibamos a tener un hij@ o mas de un@!

Despues de esperar 15 minutillos nos llaman para entrar y descubrimos que la doctora Virginia se habia convertido en un señor mayor con arrugas...
-La doctora esta ahora mismo en un parto, yo os puedo hacer la ficha pero la eco os la tiene q hacer ella.

¡No me lo puedo creer, al final nos vamos de aquí sin saber cuantos vienen! De modo que se pone a hacer la ficha, preguntándonos a toda velocidad mil cosas y nosotros contestándole igual de rápido. Yo creo que estaba picado. Me di cuenta en ese momento que un médico te puede preguntar cualquier tipo de cosa que no pasa nada. Le pregunta a las mujeres su edad, peso y otras preguntas bastante más íntimas y le contestan sin pestañear. Yo creo que tiene muchas posibilidades. Aunque también es cierto que no le vas a mentir a un señor que en un ratito te va a subir al potro [música de suspense], mejor tenerle como amigo :)

-Pues ahora, si os quereis hacer la eco tendreis que esperar a la doctora. O si no os podeis ir a casa y ya la hacemos otro día...

¡Si hombre! a casa me voy a ir tan tranquilo ahora... yo me quedo aquí, acampado frente a la puerta de la consulta hasta que me digan lo que tenemos en la barriga. Dicho y hecho, a la sala de espera otra vez. Esta vez más nerviosos si cabe.

No tuvimos que esperar mucho, al ratito nos estaban llamando para entrar otra vez. La doctora muy simpática, jovencita y muy mona. Revisamos la ficha y hablamos un poco. Y para variar volvió a salir el tema de la famosa toxoplasmosis, esa gran desconocida. Estoy empezando a pensar que realmente nadie (ni los propios médicos) sabe muy bien como funciona el bichillo. Ahora resulta que congelar los alimentos tampoco vale... en fin... voy a tener que buscar información sobre el tema, porque ya no se muy bien qué puedo y qué no puedo hacer.


Hicieron pasar a Susana al cuartito de al lado y le empezaron a hacer la ecografía. A mi no me invitó nadie a pasar y, como mi madre me educó muy bien, me quedé sentadito en mi silla mientras oía al médico comentar las cosas con Susana... y yo muriéndome de ganas de estar dentro para enterarme. Mientras tanto el médico viejecillo de antes no paraba de contarme batallitas de partos múltiples que había asistido, cosa que me daba bastante igual teniendo en cuenta lo que pasaba en el cuarto de al lado. Por fin Susana se acordó de mi y oí tras la cortina un "Javi, ven"

Al entrar en la salita, lo primero que ví fue la pantalla... y era alucinante. Se veía muchísimo mejor que la anterior eco y en grande y todo clarito... un flipe. Es algo más intrusivo que las ecos normales en la barriga, pero joer, vale la pena. Bueno juzgar vosotros mismos:



A mi me parece impresionante... de verdad que han pasado ya tres días y todavía sigo alucinando cada vez que veo la foto. Ocupa menos de dos dedos, menos de 3 centímetros y tiene de todo (o al menos se intuye). Cuesta hacerse a la idea viendo la foto en ese tamaño, hasta que coges una regla y compruebas lo que realmente son 28 milimetros... el ancho de un metrobus...

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